Saturday, August 27, 2005

Anécdota 02 - Santiago Robleto Enríquez zapatero

Anécdota 02 - Santiago Robleto Enríquez zapatero.

© Noel Vargas Robleto
2004-08-02

Mi tío Santiago vivía y trabajaba en la esquina y era un excelente zapatero, pero con muy mal sentido del negocio, pues para hacer un par de zapatones (lo que él hacía principalmente) tardaba casi un mes. Claro que su trabajo era especial.

La vaqueta la sometía a un tratamiento con manteca de cerdo que la aplicaba manualmente hasta que quedara tan flexible como una tela, lo que le tomaba un poco más de una semana.

La suela la unía o pegaba al corte no con clavos (lo normal en Comalapa) ni con hilo, sino con espiches de madera. Explico.

Cortaba ramas de un árbol especial (tatacasme), y de éstas, con serrucho, cortaba ruedas de unos 3/8", y las ponía al sol a secar dos días. Luego hacía trozos radiales de unos 1/32" de grueso, les hacía un chaflán en un lado, y cortaba los espiches (tipo clavos de madera de 1/32 x 1/32 x 3/8). Este espiche es eterno; el clavo se ensarra con el agua y el hilo se pudre.

Para clavar los espiches seguía el siguiente procedimiento:

1. Con una lezna hacia los agujeros. Para lubricar la lezna usaba la grasa de su cuero cabelludo: restregaba la punta muy fina de la lezna en la sien arriba de la oreja (usaba el pelo cortito). No me explico cómo nunca se hirió.

2. Una vez hechos los agujeros clavaba un espiche en cada uno utilizando un martillo de cabeza bien ancha.

Los usuarios de los zapatones de mi tío Santiago los desechaban por aburrimiento, pues nunca se les ponían duros, ni se despegaban la suela.

1 Comments:

Blogger mbv said...

Me alegra que ya estes compartiendo tus anecdotas via blog. Your sweetheart. mbv

8:51 PM  

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